domingo, 12 de noviembre de 2017

Estatuas Jizo





En los templos, en los caminos y especialmente en los cementerios en Japón es muy común ver unas pequeñas estatuas de piedra de apariencia infantil con gorritos de lana y baberos rojos.



Son las famosas estatuas Jizo y detrás de muchas de estas encantadoras figuras hay una historia triste, una familia rota por el dolor, pero también hay en ellas un mensaje de fe y esperanza.



Las estatuas Jizo representan a Ksitigarbha , un Bodhisattva muy venerado por los budistas en Japón, se conoce como Jizo Bosatsu, el protector de los niños pequeños, las embarazadas y los viajeros y una de las deidades más queridas en el país del Sol naciente.



Jizo es muy conocido por ser el guardián de las almas de los niños que murieron antes que sus padres y también de las almas de los fetos abortados o bebes nacidos muertos.



En la cultura budista japonesa se cree que los muertos deben cruzar un río, el rio Sanzu, de camino a la otra vida, pero los niños van al Sai no Kawara, el Limbo en Japón, ya que no han tenido la oportunidad de acumular suficientes buenas obras para cruzar al más allá.

Las almas de los niños apilan piedras en la orilla del rio como penitencia, aunque todas las noches las torres de piedras son destruidas por los demonios. Pero Jinzo está allí para proteger a los niños y esconderlos bajo sus túnicas para que los demonios no los encuentren.
Por este motivo es común ver junto a las pequeñas esculturas montoncitos de piedras, estas han sido puestas allí por los padres y familiares de los malogrados niños, con la esperanza de acortar el tiempo de sus pequeños en el inframundo y ayudarles con su penitencia.



Muchas veces las esculturas llevan gorritos y bufandas para que no pasen frío y baberos para evitar que se manchen al comer, mayoritariamente de color rojo, color que ayuda a espantar a los demonios y en ocasiones hay también junto a ellas ofrendas de juguetes.



Pero no todos los Jizo representan la tristeza por los niños muertos, también los hay que reciben ofrendas en agradecimiento por haber salvado a los hijos de una grave enfermedad, para pedir por la fertilidad o un parto sin complicaciones (como hacemos los católicos de llevarle flores y rezarle a la Virgen del buen parto).



Igualmente es común encontrarlos en las orillas de los caminos porque es también el protector de los viajeros.

Las estatuas de Jizo suelen representarse como monjes con sencillas túnicas y la cabeza afeitada, en su mano izquierda sostiene una joya y en la mano derecha un bastón con 6 anillos qué representan los paramitas, las seis perfecciones que conducen al nirvana, que son, la generosidad, la moralidad, la paciencia, el vigor, la concentración y la sabiduría.



No podemos evitar ponernos tristes al pensar en todas las historias que hay detrás de cada pequeña estatua de Jizo, pero representan también la esperanza de que los pequeños que se han marchado no están solos en el más allá, Jizo Bosatsu los protegerá y cuidará de sus almas. Además de proteger también a todos los niños vivos y a todos los viajeros, para que crucen los caminos y "ríos" bajo su amparo.






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