domingo, 16 de julio de 2017

Valencia, la tierra de la horchata de chufa




No tengo sangre de horchata, ni mucho menos, aunque sí podría decir que la horchata corre por mis venas.

Mis bisabuelos paternos eran de Alboraya, y aunque nunca los conocí, a ella le debo mi nombre. Tampoco correteé nunca por esas huertas, ni vi crecer la chufa, pero gracias a ella yo si crecí; y a mi madre, que se recorría todos los supermercados para encontrar horchata de chufa concentrada en invierno, ya que yo no desayunaba otra cosa.
Aquellas botellas marrones iban en la maleta en todos nuestros viajes.




No había verano sin horchata fresca, ni competición de fartons... a ver quien comía más en una tarde. Aún me resulta increíble como aquellos pequeños estómagos hacían menguar la montaña de paquetes de Fartons Polo

Es curioso como un pequeño tubérculo, puede evocar tantos recuerdos.

De la «terra» de València, de la millor terreta del mon, nacen nuestros productos más cotizados... el arroz de la paella, las naranjas y la chufa.

La época de dominación musulmana supuso un desarrollo de la agricultura sin precedentes. Nadie supo sacarle el máximo partido a nuestra tierra fértil, como ellos. Y aunque ya se cultivaba en el Antiguo Egipto, fueron los musulmanes, los que hace siglos, entre otras cosas, comenzaron a cultivar la chufa en la huerta valenciana.





La chufa es una planta herbácea que produce un tubérculo comestible. Se planta entre los meses de abril y mayo, regándose semanalmente hasta su recolección, que tiene lugar en los meses de noviembre y diciembre, pudiéndose alargar hasta enero.
La planta debe de estar totalmente seca para su recolección. Una vez finalizado este proceso, se realiza el lavado de la cosecha que acaba de quitarle todas las partículas de la tierra.
Posteriormente se elimina la humedad mediante el secado, que suele durar uno 3 meses, moviéndose continuamente para que este sea uniforme.
Más tarde se hace una selección de las mejores chufas, estas se trituran, se deja macerar, se prensa...  y se obtiene ¡la preciada horchata!



La horchata es nuestra bebida más autóctona, las características del terreno hacen de la huerta valenciana el único lugar de España y prácticamente del mundo, en el que es posible cultivar y obtener chufa de gran calidad.

La horchata tiene además muchas propiedades y está comenzando a ponerse de moda en EEUU por estos todos estos motivos; ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos; es rica en minerales, entre ellos magnesio, potasio, calcio y hierro; además de proteínas y grasas no saturadas, es un alimento bajo en sodio; facilita la digestión y no contiene lactosa ni gluten.
... ¡un verdadero tesoro líquido! 




Es un refresco muy sano y muy nuestro, La Chufa de Valencia es una denominación de Origen protegida desde 1995, y el consejo regulador D.O. Chufa de Valencia, vela por su protección.

Quedado suficientemente acreditado mi amor por la horchata, no me pudo conquistar más la idea del Ayuntamiento de Valencia de celebrar, lo que ya se lleva celebrando tiempo en Alboraya, el Dia de l'Orxata.





Todos podemos encontrar horchata en los supermercados, y en las heladerías, pero acercarnos a su origen, al proceso y a la tierra, era más que necesario. La chufa es mucho más que un tubérculo para obtener horchata, o incluso cerveza, es un proceso de cultivo y elaboración tradicional que refleja el amor por la tierra.

Beber horchata refresca, sacia la sed y es bueno para la salud, pero es mejor aún para la sociedad, cultura y tradiciones de Valencia, ya que mantiene la huerta y las costumbres en este mundo tan veloz y globalizado.






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